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Del querer a la existencia

Dadas las circunstancias tuve que replantear todos mis planes y mis sueños, al parecer lo que uno quiere no es lo que se obtiene, para iniciar la meditación sobre qué era lo que quería, siempre partía de mis planes y sueños anteriores, no podía dejarlos ahí de lado, siempre con ese punto de partida. Después de pensar mucho en “¿Qué quiero?” llegué a dar con la pregunta más subjetiva con la que me haya afrontado ¿Quién soy?

Basándome en el final del clásico anime Evangelion, he modificado el argumento para hacerla mi idea, o hacerla lo más parecida a mi forma de pensar y a cómo lo puedo expresar. Si voy a responder qué es lo que quiero, debo de saber quién soy, ya que si defino mi ser puedo definir mi querer.

Yo soy yo, soy el único yo que existo en mi y fuera de mi, yo soy yo, quien existe en ti, es decir, quien soy yo para ti es la idea de quien tú crees que soy, esta idea está formada por un físico y una lógica única, yo soy solamente parte de lo que tu ves en mi, pero soy el absoluto yo de esa parte que puedes ver. Para saber quién soy yo debo verme fuera de mi y no tan sólo dentro de mi, fuera de mi, proyecto una imagen e idea de quién soy y esa proyección es como las demás personas definen lo que soy, dicha proyección es vista a través de un ser que no soy yo, es decir: Mi “yo”, es interpretado por tu propio “yo”. ¿Este es un factor que corrompe la idea general mi ser? Si entonces yo no defino quién soy yo y al final es la proyección la que se interpreta y no el ente de mi ser, ¿Quién me conoce realmente? Si asevero que me conozco, por ende debería de conocer la proyección de mi propio yo, pero no puedo estar fuera de mi, para ser yo debo estar dentro de mi y sólo quién es fuera de mi, puede percibir la imagen y lógica proyectada. Partiendo de que soy una imagen en ti, una idea de quién soy, me pregunto entonces ¿Quién eres tu? Tu, para mi eres la proyección de tu ser, que yo puedo interpretar, por tanto, tu habitas en mi mente y sólo ahí, fuera de mi mente no existes para mi, y fuera de la tuya yo no existo para ti.

¿Cómo puédo saber quién soy sin recurrir a otro ser? Cada persona tiene una idea y lógica distinta de quién soy debido a que cada ser tiene una visión diferente de mi proyección. No es que tenga distintas proyecciones de mi ser, pero para que entendamos lo que quiero explicar lo pondré de este modo: Supongamos que estás en una clase de arte, tienes tu caballete y tu lienzo, el sujeto a pintar soy yo, pero a mi al rededor hay más seres, cada uno está distribuido de tal manera que no pueden tener el mismo espacio en el aula, pero están ahí. Cada ser tiene un ángulo distinto de la proyección que emana de mi, al pintar, cada una de las personas pinta de distinta manera mi retrato, usan técnicas diferentes, diferentes materiales, etc. Es decir, cada ser imprime a su gusto la imagen que ha de ver. Ahora, si hago una recopilación de las imágenes de mi ser, encuentro que soy diferente de como uno u otro ser me interpreta, la misma proyección resulta en tantas imágenes diferentes como personas me conocen. No conozco cada imagen que proyecta mi ser, pero conozco el origen de todas ellas, soy el origen de la idea que proyecta la imagen que tu ves. ¿Quién soy? Soy el origen que marca la pauta, no así la definición de mi ser.

¿Cuál es mi pauta? La pauta es mi existencia, la recopilación de proyecciones de entes distintos y seres cercanos, soy el resultado de la suma de todas las experiencias, soy la ecualización de pensamientos y actos, el equilibrio de mi proyección y de mi ser. Soy el conocimiento adquirido, la enseñanza heredada, el cúmulo de información. Soy el acto precedido de la razón, del sentimiento o del impulso.

Soy yo, soy lo que quiero, quiero lo que soy, lo que veo y lo que me complementa, para llegar a optimizar la existencia de mi yo, debo querer la realidad que percibo, quiero la verdad que me acompaña y aceptar la relatividad de mi realidad tal cual la realidad acepta de forma absoluta la relatividad de mi existencia.

Soy Damián, soy yo, yo soy lo que tu crees que soy, que existo en tu mente, no el absoluto yo, pero soy tu yo completo.

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Fumé demasiadas lágrimas en ese momento, casi una cajetilla completa, recordaba exactamente las palabras que dejaban ver la puerta del pasado, fui rápidamente a mi casa, tome mis pertenencias, quería llevarlas conmigo, tomé de nuevo las esperanzas y los ya muchos recuerdos de dos noches pasadas. Crucé todo el bosque interrogatorio y me senté en una piedra mientras veía pasar las horas en el cielo. Recordaba lo que habías intentado decir con tus palabras, esperaba a que regresaras, a que me abrieras tu alma, a que dejáramos la obscuridad de este país y viajáramos donde estuviéramos cerca de la nuestra.

No te debería tomar mucho tiempo tomar tus cosas y venir, no deberías dejarme en dicho bosque esperando, luego de las heridas que me provoqué con armas afiladas de mis actos estaba herido y esperando, sentía morir desahuciado. Apareció el más constante de los amigos, el Temor de nuevo me ofreció su plática, estuve ahí con él por horas que pasaron como minutos, minutos con el sazón de eternidad. Me preguntó de ti, de mi, de ambos juntos. Cuándo él habló de ti, le mire con una mirada firme y lista para disparar, cualquier palabra que dijera en vano, sería su última palabra, creo que el Temor no te conocía muy bien, quizá te conocía de antes, pero parecía saber las mismas cosas que yo, en cierto momento cada palabra que decía el Temor, pasaban por mi mente antes de que él las pronunciara.

Recuerdo me dijiste que te esperara, que estuviera atento a la voz de tu aliento, que si no respondía, o si no llegaba junto a ti, entonces te marcharías sin mi. Me dedicaba a revisar, a buscar tu voz en medio de las llamadas perdidas pero el teléfono sonaba a ausencia, quería buscarte entonces y llevarte conmigo, pero… ¿Y si habías olvidado tu palabra? ¿Y si decidiste no volver? Pensé también que quizá me dejaste en aquél lugar en donde vulnerable, podría desfallecer fácilmente. Temor me hacía preguntas, daba sus propios argumentos y los mencionaba como míos. Decidí dejar de escuchar a esa mala compañía y mientras fumaba en aquel lugar tan solitario puse cerca de mi el teléfono para no perder tu llamada, me tranquilicé, me puse a recordarlo todo desde que te conocí y tuve fe, mientras esperaba, mis ojos se cerraban lentamente, estaban cansados de días tormentosos y noches inolvidables.

-¡Maldición! ¿Cuánto tiempo me dormí? Carajo!

Apenas y puedo ver la hora, son pasadas las seis de la mañana, muchas horas después del tiempo que me habías dicho, hace demasiado frío en este bosque y apenas y puedo moverme, los efectos del vodka aún están en mi cuerpo, debo pensar, qué hacer, moriré de frío si sigo aquí a la intemperie, apenas y mi suéter cargado de recuerdos me cubre un poco. ¿Dónde estás?
Leí que me mandaste un mensaje pidiendo que fuera a tu casa, tanta fue mi desesperación que ni siquiera vi la hora en que me lo enviaste, salí corriendo de aquél lugar para encontrarte, mientras pasaba por todos esos árboles, toda esa neblina que no me dejaba encontrar el camino hacia ti, me preocupaba que te hubieras marchado, que te hubieras ido sin mi. Cuando llegué a tu casa, la puerta estaba abierta, sabía que algo no estaba bien, el Temor acompañado de Miedo aparecieron justo detrás de mi, una sensación de escalofrío bajaba desde mi cabeza hasta mis pies, sin pensarlo entré a tu casa, en la estancia todo se veía desordenado, algo había pasado no te vi, llamé por tu nombre, lo grité por toda la casa y nadie respondía, revisé cada habitación, cada lugar, cada rincón, hasta que te vi acostada en la cama, mi corazón supo a alivio y dejó de temblar mi cuerpo.

Me quité los zapatos que estaban llenos de la tierra del bosque, me quité mi suéter ya que la casa tenía tu calidez, te miré, sabía que no te habías ido sin mi, entré en la cama y me dormí junto a ti. Te observé con ternura y besé tus labios, te hablé al oído y mencioné lo mucho que te quería… Algo no andaba bien, estabas ahí pero no respondías, las facciones en mi rostro se fueron saciando de preocupación.

Aquella noche algo te pasó algo que te impedía responder, que estabas ahí y a la vez no, tu cuerpo estaba sumergido en el frío que me ha inspirado más miedo en toda mi vida, pero aún respirabas. Rápidamente te envolví en las cobijas y frotaba tu piel con mis manos, parecía que tu aliento se fuese a congelar, mis lágrimas brotaron sabiendo que algo horrible pudo haber pasado si no llegaba antes contigo, así fue como lentamente volviste a respirar sin el frío y tu mirada agotada lo decía todo. Apenas y podías decir algunas palabras que hayan sido las que fueran, yo interpreté que ya estabas mejor, pronto te fuiste quedando dormida. Así que sólo te abracé toda la madrugada y hasta que abrieras tus ojos te observaré. Sin importar cómo y sin importar qué había pasado, estaba junto a ti. No quiero perder ningún momento y el sólo verte me hace saber lo mucho que nuestro presente grita hacia el futuro. Pronto despertarás, pronto esta historia se escribirá.

Heme aquí, con ya poco tiempo pasado y mucho tiempo por escribir, la relatividad del tiempo es tan absoluta, absoluta como la taza que posee el infinito poder de ser llenada de café por las mañanas, despertar y buscar en la ventana el canto de las nubes y las formas de las aves, recuerdo ése día, el día que ví a las aves y escuche las nubes, mucho tiempo ha pasado desde el día que nervioso buscaba el mapa que tuviera el camino que llegara al sendero que habría de crear mi destino.

El sabor del vodka en mis labios al despertar y encontrarme a cita con el destino, un tabaco que se consumía entre mis dedos y a cada bocanada despertaba el recuerdo, el recuerdo de lo prometido, el recuerdo del futuro indeciso, recordaba cada bit, de cada letra, de cada palabra de la conversación interrogatoria, fue cuando vi el escrito de mi ahora presente, que supe debía conjugar mi pasado y escribir toda clase de historias, historias felices, historias de risa y alegría, una historia de amor. Me duché para limpiar cada rastro de fracasos, y mientras tarareaba una canción que escuché en algún vagón de la ciudad, recorté la barba de mis prejuicios, luego salí a mi habitación me vestí de romance y galanura, recuerdo verme en el espejo varias veces antes de reconocer que la persona que veía era yo. Tomé una gran maleta, un gran viaje requiere de una gran maleta, escogí cuidadosamente cada cosa del antiguo ropero y poco a poco fui doblando y empacando cada una de esas esperanzas, las debía llevar conmigo y bien ordenadas. Me perfumé con verdades que guardaba desde hace mucho tiempo en un frasco pequeño para una ocasión especial, finalmente tomé las llaves que guardaba en un baúl con candado y salí entonces a encontrarte.

La ciudad como siempre, ordenada y tranquila en medio del caos y la locura, ya en el auto en la primer parada disponible, compré electrolitos para rehidratar y eliminar los efectos del alcohol, compré pan para saciar el hambre de mi alma y galletas para endulzar el viaje en medio de una horda de automóviles enfrascados en sus derrotas, fracasos y caprichos. El tráfico me ponía impaciente, sintonicé el radio, y canté cada canción, cada palabra y cada letra como mías, plagié las canciones, por que las cantaba para mi aún desconocida, intima y cercana vida.

Transcurridas varias horas llegué hasta el edificio, llevaba demasiadas esperanzas cargando, tanto asi, que mis colegas y conocidos me ayudaban a llevarlas hasta la cima de mi encuentro, se me hizo eterno el subir las escaleras, aunque me ayudaban, todo el peso de la esperanza caía sobre mi espalda y a cada paso el temor se acercaba a ofrecerme su desgraciada ayuda, pensé durante todo ese camino, me preguntaba cómo serías, si la descripción de tu alma había sido correcta, quería saber si el sonido de tus ojos se miraba igual, o si tus brazos serían tan cálidos como tus fotografías, me preguntaba todo y a la vez me respondía. Imaginé un diálogo una escena, una canción, una palabra y un sentimiento, imaginé todo.

Estaba ahí, justo en el lugar que anticipadamente habíamos quedado, lo ultimo que había sabido de ti es que llegarías puntual a la cita, no se si eran los segundos más largos de mi vida o las horas mas cortas de ella. Fui de un lado a otro, buscando tu esencia entre la multitud del vacío, los cigarrillos se consumían solos en mis dedos, y el Temor seguía ofreciéndome compañía, intentaba hacerme plática, él era un antiguo conocido, pero esta vez, le pedí dejarme sólo que regresara a su casa y que olvidara nuestra amistad. El Temor es un amigo que está contigo cuando más le interesa y menos lo necesitas. El temor decidió quedarse. Pasaban esas horas veloces y esos segundos eternos, creía que tal vez no llegarías, que te perdiste de camino o tal vez olvidaste cómo era yo, quizá olvidaste reconocerme, pensé tantas cosas acerca de tu retraso, intentaba llamarte y tu voz estaba ocupada.

Cuando de pronto, te vi.

Las quemaduras

¿Cómo definimos una experiencia? En el diccionario podemos encontrar algo parecido a “Enseñanza que se adquiere con la práctica” y una experiencia “Acontecimiento que se vive y del que se aprende algo” En fin, el diccionario no ayuda mucho en cuanto a que en mi mente pueda aclarar lo que es una experiencia, por ejemplo, “el primer beso” es una experiencia por la que todo mundo pasa alguna vez y sin embargo jamás se repetirá, no hay experiencias iguales, ni siquiera para el mismo beso la experiencia era la misa para en quienes lo daban. Y bien, de esa experiencia, no se aprende nada, al menos lo creo yo, pueden decir que así uno aprende a besar, pero es mentira, el primer beso no te hace un magnánimo y efectivo besador que hace que sus labios sean memorables, NO esa experiencia sólo se vive, se siente y se guarda en el corazón(o se borra, dependiendo el caso XD), entonces, la definición del diccionario en este ejemplo es nula. (A menos que hayas aprendido que debes lavarte la boca, pero eso es algo que debiste aprender de otra manera)

Mi pregunta es ¿Existen las malas experiencias, o las buenas? ?Se puede catalogar a una experiencia como buena o mala? No voy a entrar en la definición de bueno o malo ya que eso es tema de enciclopedia, en fin, la gente llama a tener un accidente una “mala experiencia” ó a ser asaltado, o a cruzar por una grave enfermedad ó ser mordido por un burro y quedar tuzado hahaha.

Curiosamente casi nunca escucho que las personas digan “tuve una buena experiencia” casi siempre cuando hay “algo que aprender” se refieren a ello como una mala experiencia así que mi pregunta es si para aprender algo, necesitamos haber cometido un error o pasar por “algo malo” ya que así lo nombramos como experiencia o decimos haber aprendido. Sé que de las “buenas” cosas también se aprende, pero para ser más específico en todo lo que he hablado ¿Se puede aprender de una “buena” experiencia lo que se aprende de una “mala” experiencia? Por ejemplo, De niños aprendimos que tocar la plancha caliente no es buena idea, o correr con un vaso de cristal, ó que pegarle a un gato nos haría daño, correr en el piso mojado, etc. todo eso no lo aprendimos en El Mundo de Beakman, lo aprendimos haciéndolo, cometiendo el error y nos quedó el dolor, marca, cicatriz quemadura, etc. Esas cosas digamos son experiencias de acciones simples y las consecuencias son físicas, por así decirlo y ¿Qué tal de las consecuencias en la moral, en los sentimientos y en nuestro carácter? Dicen que el carácter de las personas se va formando conforme las experiencias que vivimos, y es que hay lecciones más difíciles que otras, con consecuencias que no son visibles físicamente pero quedan ahí emocional y psicológicamente.

Como seres pensantes no podemos olvidar que “el fuego quema” por que ya lo vivimos de alguna manera, si la experiencia fué mala o sufrimos alguna quemadura grave, así aprendimos a no jugar con fuego (no aplica para científicos), el hecho de que “sepa” que el fuego quema no quiere decir que tengo que quemarme para comprobarlo de nuevo, o que las quemaduras anteriores que sufrí siguen doliéndome, no me duele ahora, pero sé que puede hacerlo, ahí la lección de cada experiencia, está implícitamente presente cada cosa que hemos vivido, no duele ahora, no estoy sangrado, no estoy quemado, etc. pero sé cuales son las consecuencias de los actos.

De la misma manera creo que pasa con los golpes internos, con nuestras emociones y sentimientos, podemos haber pasado por una grave situación, la pérdida de un ser querido, el que tu pareja te haya dejado, ser víctima de maltrato, pérdida de trabajo, etc etc. Es algo que tarde o temprano superamos si así lo queremos haces, y no quiere decir que hayamos olvidado, pero la causa de nuestra afección no está presente, sólo está implícita ahí.

Experiencias buenas, malas o bizarras, existen, lo importante es que las apreciemos ya que en nuestro presente, a cada momento podemos hacer uso de cada implicidad aprendida, valorada o guardada en nuestros sentimientos.

Creo que las personas somos como casas, en cada casa hay cuartos distintos y de distinta función, cada habitación la vamos llenando de experiencias, vivencias, recuerdos y planes a futuro, sólo recuerda decorar la casa, que en su interior haya confort y no desechos. Aprender no es hacer las cosas, es hacerlas bien.

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